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Allá por los años ochentas antes de que el defectuoso quedara hecho caca por el mítico temblor del 85, asistí a mi primera función de cine.
Fue en el cine Vicente Guerrero (el cual hoy en día ya no existe) allá por los rumbos de Santa Cruz Meyehualco.
En aquellos tiempos uno podía entrar y salir de la sala en todo momento ya que existía la “permanencia voluntaria”
Aquella vez asistimos aun programa doble, la primer película en exhibirse fue “El señor Doctor” de Cantinflas y enseguida “Asalto en Tijuana” de uno de los hermanos Almada.
La verdad yo pensaba que la pantalla de cine era una televisionsota enfrente de una salota en donde podía comer papitas sin preocuparme por ensuciar.
Los momentos mas claros de aquella primera vez son observar a mi abuelo durmiendo a mi lado derecho y el momento en que descubren que el niño estaba muerto (¿adivinen en cual de las 2 películas?)
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Con E es la persona que mas veces he asistido al cine en toda mi vida, vimos muy buenas películas y también muy malas, pasamos por momentos divertidos y también llorosos. Como cuando vimos “Amar te duele“.
Allá en los Cinepolis de Perisur vimos en una sala llena dicha película, es increíble que tanta gente se emocione al mismo tiempo por una escena (pobrecita Renata todos lloramos por ella).
Lo que me quedo bien grabado es ver a E derramando una lagrimita justo cuando ella veía lo mismo en mi rostro, al salir solo nos abrazamos y guardamos respetuoso silencio.
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La Cineteca Nacional es un buen refugio para los que empezamos a tomar gusto a esto del cine y nos empezamos a poner exigentes respecto a las temáticas de las películas, ese momento en que entendemos que el cine puede ser mas que un mero entretenimiento.
En una de las muestras anuales asistí con mi abuela para ver “El Callejón de los Milagros“.
Es muy raro por que es el único recuerdo que tengo con mi abuela en el cine,, tal vez por eso lo tengo tan presente.
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En mi familia acostumbrábamos ir por lo menos una vez al mes al centro de la ciudad, en estas salidas a veces solo íbamos a comer, otras de compras y alguna que otra al cine.
Entonces ya me sabia el caminito de mi casa al centro de la ciudad, tanto en carro como en dodge (aunque no me soltaron el vocho hasta los 15). Y el saber andar en la calle me dio ventaja para la primera vez que invite a salir a una chica.
Se llamaba Laura y era mi compañerita de la secundaria, la primera vez que la invite me dijo que no pero me pidió que fuera a verla a su casa. Y ahí me tienen 2 semanas asistiendo diario a su casa, al final de cuentas la estrategia sirvió ya que sus papas se acostumbraron a mi presencia, de hecho hasta ya había olvidado la invitación al cine.
Hasta que un día ella me pregunto, ¿ya no me vas a invitar al cine?
Le conteste que si y ella me menciono que le tenia que pedir permiso a sus papas.
Y pues le pedí permiso a sus papas un viernes por la tarde vestido con lo que en ese momento consideraba mis mejores ropas.
Su papá me pregunto que íbamos a ver y total como todos los jefes, me pidió un itinerario.
Mi bandera ya me había advertido que seguramente me pediría algo así, entons llegue preparado. Después de explicarle hasta que ruta de transporte íbamos a utilizar y a que hora empezaba y terminaba la función, su papá nomas soltó un: “Ándale mija, con cuidado”
El cine elegido fue el “Real Cinema” un cine increíblemente lindo que nada le pedía al “Teatro Metropolitan” (pinche gente de Cinemex que lo echo a perder) y la película elegida fue el “Ángel malvado“.
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Me toco la parte final de los cines populacheleros y algunas funciones que recuerdo con salas llenas y filas de horas para entrar.
En especial recuerdo 2 ocasiones, “La risa en vacaciones” en el cine Viaducto (hoy una tienda Coppel) y “Batman” en el cine Venustiano Carranza (atrás de la delegación del mismo nombre y hoy casa de cultura).
De veritas que los complejos cinematográficos hoy en día son importantes pero neta que mataron la onda popular en el cine (no me creen, pregúntenle aun pirata de estrenos como le va).
Foto