Mi madre trajo a la casa naranjas y de regalo le dieron una de tamaño caguama.
Como pueden observar en la fotografía, su tamaño era grande.
Pero cuando la pele (a la naranja, no se emocionen), observe que tenia un chipote en la parte superior.

Y descubrí que era una naranja mas pequeña.

La verdad no quise indagar acerca de sus propiedades físicas, así que me dirigí a la azotea para aventársela al perro del vecino, que otras veces me ha ayudado a librarme de la evidencia.
Pero para mala suerte, resulto que estaba acompañado, era extraño para ambos (el perro y yo) tener compañía.
En nuestros encuentros anteriores, solo eramos el y yo.
Lo peor es que nos comportamos como si nos hubieran sorprendido en algo ilícito, cuando no era así
El perro empezó a dar vueltas anticipando que iba a darle comida (en este caso la naranja).
No sabia que hacer, pero por fortuna alguien toco a la puerta del vecino y el camino a la orilla para asomarse a la calle.
Fue cuestión de segundos en los cuales aventé la naranja al perro, este lo tomo en el aire y en 2 mordidas la engullo.
Mi vecino grito algo que no entendí y después volteo hacia nosotros.
El perro y yo nos quedamos quietos, el vecino parecía sospechar algo.
Empece a bajar las escaleras, esperando que la naranja mutante no acabe con las entrañas del perro y se convierta en una naranja mutante asesina.